Presentación
Hacer la presentación de esta nueva edición del Proyecto Educativo Pastoral Salesiano del Instituto Preuniversitario Juan XXIII me resulta fácil.
Durante los años de reedición del PEPS 1999-2005 fui Director del Instituto Juan XXIII.
Entonces disfruté la vivencia de casa en la que nos encontrábamos, de escuela
exigente y dinámica a la vez, de parroquia que evangelizaba con múltiples iniciativas
(el TES, las eucaristías semanales, el MJS y los otros grupos asociativos, el
apostolado y el compromisos social) y de patio que era un lugar de encuentro, de
alegría, de participación, donde se cultivaban grandes amistades y se producían
conmovedoras confidencias. Era impresionante recibir a los alumnos en las primeras
horas de la mañana y contemplar sus rostros reflejando la alegría de llegar y formar
parte del Juan.
Hoy en día, veo que el Juan es una experiencia muy reflexionada por una Comunidad Educativo Pastoral (CEP) integrada, creativa y participativa. Todos allí tienen claro que el centro del hecho educativo es el joven y su formación para el futuro y que la razón de ser del Instituto es "promover integralmente según los valores del Evangelio, con el corazón de Don Bosco, a los futuros profesionales para que sean agentes de cambio en la sociedad”. Esta fórmula ya acuñada por años expresa sintéticamente lo que se quiere hacer, y el Proyecto Educativo Pastoral Salesiano no es más que una explicitación de la misión del Instituto Juan XXIII.
Luego de recordar las líneas fundamentales del método educativo de Don Bosco, de hacer memoria de la rica historia del Instituto y de hacer una esmerada evaluación del PEPS en su redacción anterior (1999-2005), en la que participaron activamente representantes de todos los estamentos de la comunidad educativa durante los años 2005 y 2006, se reformula el PEPS explicitando su objetivo y los criterios fundamentales de su propuesta. Resulta un proyecto lineal, claro, dinámico, entusiasmante y provocador. Naturalmente, el PEPS, fruto de la participación activa de toda la CEP, no debe ser visto meramente como un documento. Es en realidad expresión de una vida y se lo debe considerar complementado por el Estatuto Organigrama, la Planificación y la Programación anual.
Dejo pues en las manos de la CEP el fruto de su trabajo. Deseo que más allá del documento escrito, el PEPS (2007-2012) sea una realidad vivida y gozada por los jóvenes y educadores, los padres de los alumnos y todo el personal del Instituto Preuniversitario Salesiano Juan XXIII.
Juan M. Algorta
Salesiano sacerdote
Montevideo, miércoles, 21 de febrero de 2007
